Solo el 30% de las personas con discapacidad tienen acceso a un empleo, según consigna un informe llevado adelante por el Fondo de Población de la ONU (UNFPA) y por la Comisión Económica para América Latina  (CEPAL) en el año 2011.

Este estudio dejó en evidencia otros datos sumamente preocupantes, principalmente en lo que refiere al acceso a la educación para las personas discapacitadas. En México, por ejemplo, solo el 30,1% de los jóvenes con discapacidad se encuentra dentro del sistema educativo.

A esto hay que sumarle el relegamiento laboral que sufren las mujeres discapacitadas, de las cuales solo el 20% tiene acceso a un empleo, frente a un tasa muy superior del 53% entre los hombres. Además, las condiciones de trabajo de personas con discapacidad son peores que las de aquellos empleados sin discapacidad, con empleos muy precarios y sueldos notoriamente inferiores. De esta manera, las personas con discapacidad son más proclives al encontrarse en situaciones de vulnerabilidad y pobreza.

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