Beethoven

“Qué triste es lo que me tocó, debo evitar todas las cosas que me son queridas”

Ludwig Van Beethoven

 

Talentoso, innovador y con una personalidad avasallante, Ludwing Van Beethoven comprendió mejor que nadie cuán paradójica puede ser la vida: en la cima de su carrera como músico, comenzó a quedarse sordo.

Beethoven por dos años ha evitado casi toda reunión social porque le era imposible decir a la gente “hable más fuerte, soy sordo” si el perteneciera a cualquier otra profesión sería más fácil, pero para él, el hecho que no oía era algo aterrador.

Sin embargo y más allá de lo mucho que se ha exagerado, la sordera del músico no fue completa de entrada. En realidad, se estableció y desarrolló bastante lentamente. Lo que sí fue dramático fue el momento en el que el exitoso compositor e intérprete, tuvo que aceptar que tenía una enfermedad permanente, con la que iba a tener que convivir y que se agravaba lentamente.

Cuando ya no pudo esconder la dolencia, terminó aceptando su situación. A pesar de lo doloroso de la situación, su llama creativa nunca se apagó. Incluso, podríamos decir que hasta el final de su vida hubo algunos días en los que podía escuchar algo, muchos otros, nada.

Entonces con la sordera completamente instalada –a partir de 1818- Beethoven comenzó a usar cuadernos en lo que sus amigos y visitantes podían escribir lo que querían comunicarle o preguntarle. Son los famosos “cuadernos de conversación” que se transcribieron y son conocidos, aunque no sucedió lo mismo con sus respuestas.

Cientos de años más tarde, con avances tecnológicos que permiten chequear en profundidad cada parte del cuerpo, los estudios parecen determinar que el músico sufría de labyrinthis, es decir que tenía una lesión del oído interno. Otras fuentes aseguran que también sufría de saturnismo, un mal causado por altas consecuencias de plomo en la sangre, que provoca descomposturas permanentes.

Éxitos y reconocimientos se entremezclan con angustias, tristezas y enfermedad pero el gran legado que dejó al mundo Beethoven es el de haber seguido luchando por su gran vocación, con la generosidad de compartirla en obras monumentales, que permanecerán en los tiempos, en los oídos de quienes quieran escucharlas

Llegamos a la conclusión que ¡Sí se puede! pensar que era la época del 1880, no tenían conocimiento de las discapacidades y ni existían las tecnologías. Pero las luchas internas siempre estuvieron presentes.

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