En La Concepción, Nicaragua, específicamente en la comunidad de San Caralampio, existe una finca llamada El Piscacho, donde varios niños y adolescentes con discapacidad reciben equinoterapia una vez por semana.

La equinoterapia es esa actividad de rehabilitación y recreación que realizan estos niños, para mejorar sus habilidades motoras.

Uno de los casos es el de Charlie, una adolescente de 14 años que desde su nacimiento padece de cuadriplejia espástica, quien cada lunes se sube a uno de los 22 caballos que brindan su labor a unos 33 niños con discapacidad motora, los cuales han ido mejorando en conformidad con el tiempo.

Charlie, gracias a esta maravillosa terapia, aprendió a caminar hace casi un año. Su madre se muestra muy contenta con este gran avance, afirmando que fue un proceso complicado, pero la equinoterapia fue fundamental para alcanzar este logro.

La adolescente tenía parálisis en todas sus extremidades, aunado a ello tenia no podía flexionarlas y desde que empezó a visitar la finca El Piscacho, realiza actividades que anteriormente eran imposibles para ella, viendo grandes avances en su cuerpo y habilidades motoras.

Otra paciente llamada Katherine de 13 años, quien tiene microcefalia, lleva dos años asistiendo a estas sesiones, lo que la ha llevado a adquirir más fuerza y ahora puede mantenerse de pie por mayor tiempo.

El proyecto de español La Mariposa, facilita el transporte a los jóvenes para que asistan a la equinoterapia e hidroterapia, que también es brindada por las personas de esta finca totalmente gratis.

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¿Cómo son estas equinoterapias?

  • Cada sesión dura 40 minutos: Donde los niños y adolescentes suben a los caballos, realizando distintas posiciones. Algunos se acuestan boca abajo con los brazos extendidos a los lados, mientras que los familiares o colaboradores de la finca los toman de la cintura.
  • Cuentan con la atención de una fisioterapeuta: Maryín González, junto a su ayudante Marisol Mercado, quienes se encargan de dirigir estas equinoterapias.
  • Existen dos tipos de terapias: La primera es pasiva, ya que los pacientes no interactúan con los caballos, sino más bien se les capacita para que se adapten progresivamente al movimiento del mismo. La segunda es activa, y se da cuando se realizan ejercicios neuromusculares que estimulan la recuperación de las funciones motoras, en esta oportunidad el paciente participa totalmente.

La equinoterapia, en conjunto con hidroterapia y actividades físicas, ayudan al niño a tener mayor sensibilidad, ya que cuando se realiza la primera se van estimulando las neuronas de los jóvenes, que al montarse a los caballos van recuperando sus movimientos y sensaciones, estimulando el sistema nervioso de manera más directa.

Este proyecto fue iniciado hace al menos 2 años, atendiendo en un principio a solo 10 niños, cifra que aumento con los meses, hasta llegar a la actualidad con 33 pacientes, que cada lunes visitan la finca para hacer sus terapias.

Estas terapias son gratuitas porque la comunidad es de bajos recursos, sin embargo la fisioterapeuta lo único que pide es la colaboración de los padres y la disposición total de acompañar a sus hijos en cada sesión de ejercicios.

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