Discapacidad invisible: empatía, inclusión consciente y el desafío de ver lo que no se ve

Discapacidad invisible: empatía, inclusión consciente y el desafío de ver lo que no se ve

Más allá de la silla de ruedas o el bastón blanco, existe un vasto universo de condiciones que, aunque no se manifiestan a simple vista, impactan profundamente la vida diaria de millones de personas. La conversación sobre la discapacidad es un tema central y creciente en la agenda global de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI).

En un mundo que tiende a validar solo lo tangible, las personas que viven con una discapacidad invisible, que, según estimaciones, representan una parte significativa de la población con discapacidad, enfrentan barreras únicas: la duda, el escepticismo y la fatiga emocional de tener que justificar constantemente su realidad.

 

Redefiniendo la discapacidad: Lo que no se ve

Para comprender la discapacidad invisible, es fundamental recordar la definición de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) de la ONU: la discapacidad surge de la interacción entre una deficiencia (física, mental, intelectual o sensorial a largo plazo) y las barreras del entorno que impiden la participación plena y efectiva de la persona en la sociedad.

La discapacidad invisible se enmarca perfectamente en esta definición.  Abarca un amplio espectro de condiciones,tales como:

  • Discapacidad psicosocial: Incluye trastornos de salud mental crónicos y severos (como la depresión mayor, el trastorno bipolar o la esquizofrenia) que, al interactuar con barreras actitudinales (estigma, prejuicios) o institucionales (falta de apoyos), limitan la participación plena del individuo.
  • Discapacidad visceral (o Crónica): Condiciones internas que afectan órganos vitales (como insuficiencia renal crónica, fibromialgia, lupus, o ciertas cardiopatías).
  • Neurodivergencia: Condiciones neurológicas como el Trastorno del Espectro Autista (TEA), el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) o la dislexia. Si bien pueden no considerarse “discapacidad” para todas las personas, en el contexto de la inclusión laboral, las barreras del entorno pueden limitar el acceso a oportunidades, haciendo necesarios ajustes.

El foco en la discapacidad invisible se ha intensificado notablemente a raíz de la pandemia y el crecimiento del teletrabajo, que han puesto de manifiesto la necesidad de priorizar la salud mental y la gestión de la energía como factores clave de productividad.

 

El impacto en la productividad y la retención de talento

Las barreras que enfrentan las personas con discapacidades visibles (arquitectónicas, comunicacionales) son a menudo distintas de las barreras que enfrentan las personas con discapacidades invisibles, que pueden ser actitudinales y culturales.

La lucha constante por la validación tiene consecuencias directas en el ámbito laboral. Una persona que experimenta dolor crónico o fatiga severa (común en la discapacidad visceral) puede ser percibida injustamente como “poco comprometida” o “perezosa” si el líder o el equipo desconocen su condición. Esta falta de reconocimiento puede conducir a:

  1. Agotamiento y estrés: La necesidad de enmascarar consume una enorme energía cognitiva y emocional, lo que se conoce como masking.
  2. Riesgo de abandono laboral: Ante el escepticismo o la falta de ajustes, muchos profesionales deciden abandonar su puesto o incluso el mercado laboral por completo, perpetuando las elevadas tasas de desempleo en la comunidad de personas con discapacidad, que en Latinoamérica siguen siendo alarmantes.
  3. Invalidación de experiencias: Comentarios bienintencionados pero ignorantes, como “pero te ves bien” o “deberías esforzarte más”, se suman al conjunto de microagresiones que erosionan la confianza y el sentido de pertenencia.

Las organizaciones no solo pierden talento valioso al fallar en la inclusión de estas personas, sino que también generan un ambiente laboral menos seguro. La creciente relevancia de la salud mental en los estudios de inclusión laboral subraya que un ambiente laboral saludable y productivo debe, por definición, ser consciente de la discapacidad invisible.

 

 

De la conciencia a la acción: Implementando ajustes razonables

El compromiso de una empresa con la discapacidad se refleja en su capacidad para ofrecer ajustes razonables flexibles y personalizados. Un ajuste razonable es la adaptación necesaria en el entorno (físico, comunicacional, tecnológico o actitudinal) que permite a una persona participar en igualdad de condiciones.

Estos ajustes son a menudo sencillos, de bajo costo o nulos, y altamente efectivos:

  1. Flexibilidad y trabajo remoto: Los horarios flexibles o la posibilidad de trabajo remoto son, con frecuencia, el ajuste más valioso. Permiten gestionar la fatiga o las citas médicas (discapacidad visceral), o crear entornos de trabajo más controlados y menos sobreestimulantes.
  2. Comunicación transparente: Fomentar una cultura donde la gente pueda hablar de su salud sin temor al juicio. La premisa debe ser: “Confío en lo que me dices sobre tu experiencia”. Preguntar: “¿Cómo puedo apoyarte hoy?” en lugar de asumir lo que se necesita, refuerza la autonomía.
  3. Capacitaciones: La educación y la concientización sobre la diversidad de la discapacidad son esenciales para derribar las barreras actitudinales. Las capacitaciones deben ir más allá de los tipos de discapacidad visible para abordar mitos y sesgos sobre la salud mental y las condiciones crónicas.
  4. Las empresas que adoptan estos enfoques no solo cumplen con los mandatos legales, sino que se posicionan como líderes en innovación cultural.

 

La consistencia como pilar de la inclusión

La tendencia creciente en la discusión sobre la discapacidad invisible es una clara señal de que el modelo de inclusión basado únicamente en el cumplimiento legal es insuficiente. La verdadera transformación requiere un compromiso arraigado en la convicción y la consistencia.

Incluir a quienes viven con discapacidades invisibles es una prueba de fuego para la cultura de cualquier organización. Nos obliga a cuestionar nuestros prejuicios, a movernos de la suposición a la pregunta, y a confiar en la palabra de las personas sobre su propia experiencia.

Las organizaciones tienen la oportunidad de liderar este cambio, invirtiendo en políticas que entiendan la discapacidad como una diversidad inherente a la condición humana. Solo cuando seamos capaces de ver y validar lo que no se ve, podremos construir un futuro laboral donde cada persona tenga lo que necesita para prosperar en igualdad de condiciones.

Discapacidad invisible: cómo crear entornos laborales inclusivos y flexibles

Discapacidad invisible: cómo crear entornos laborales inclusivos y flexibles

Cuando pensamos en ajustes razonables, a menudo imaginamos rampas o sillas ergonómicas, elementos visibles para las discapacidades vinculadas a la movilidad. Sin embargo, se estima que las discapacidades invisibles representan entre el 70% y el 80% de todas las discapacidades. Hablamos de condiciones como trastornos de salud mental, enfermedades crónicas o trastornos neurológicos. Para estas personas, el apoyo requiere un enfoque diferente, basado en la confianza y la comunicación abierta.

 

El Desafío de lo invisible y la confianza

 

Las personas con discapacidad invisible a menudo dudan en declarar su condición por temor a una reacción negativa o falta de comprensión. El camino hacia la inclusión comienza con el fomento de un espacio seguro donde cada persona pueda revelar su necesidad sin miedo.

Las adaptaciones para este grupo son muy variadas. Pueden variar la flexibilidad para trabajar desde casa si se siente mal, la conciencia del equipo sobre qué hacer en caso de una emergencia hasta la reducción de llamadas telefónicas en favor del correo electrónico o  una extensión del período de onboarding. Estas son adaptaciones de organización que cambian radicalmente la eficiencia.

 

Neurodivergencia: repensar la productividad

 

Los ajustes razonables en estos casos no son costosos ni complicados. Entre los más frecuentes se encuentran:

  • Reducir estímulos sensoriales (controlar el ruido o la iluminación).
  • Ofrecer comunicación clara, con instrucciones detalladas y predecibles.
  • Permitir horarios flexibles o pausas adicionales.
  • Crear espacios tranquilos o proporcionar auriculares con cancelación de ruido.

Estas medidas favorecen no solo a las personas neurodivergentes, sino también a quienes enfrentan sobrecarga sensorial o estrés laboral. Un entorno diseñado con accesibilidad cognitiva y sensorial beneficia a todo el equipo.

 

Ajustes para la discapacidad sensorial

 

Muchas discapacidades sensoriales no son evidentes y, por tanto, tienden a pasar desapercibidas.

Para la discapacidad visual, los ajustes pueden incluir:

  • Uso de lectores de pantalla como NVDA o JAWS.
  • Equipos con pantallas más grandes o con contraste ajustable.
  • Adaptación de los horarios para aprovechar la luz natural.
  • Formación digital sobre accesibilidad para todo el equipo.

Para la discapacidad auditiva, los apoyos pueden centrarse en la comunicación inclusiva:

  • Transcripción en tiempo real durante reuniones virtuales.
  • Intérpretes de lengua de señas o subtitulado en eventos corporativos.
  • Implementación de bucles de inducción (induction loops) en salas de reunión.
  • Priorizar el texto escrito en lugar del audio para la comunicación interna.

Estos ajustes no solo eliminan barreras, sino que también fortalecen la eficiencia y la colaboración entre equipos diversos.

El valor estratégico de los ajustes razonables invisibles

Reconocer las necesidades invisibles y actuar sobre ellas es una estrategia empresarial inteligente. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los entornos accesibles aumentan la productividad y reducen el ausentismo. Cuando las empresas promueven políticas inclusivas que consideran la diversidad y las condiciones invisibles, logran:

  • Retener talento altamente capacitado que de otro modo podría abandonar por estrés o falta de comprensión.
  • Mejorar la cultura organizacional, fomentando empatía y colaboración.
  • Incrementar la innovación, al incluir perspectivas cognitivas diversas.
  • Reducir costos asociados a la rotación y el ausentismo.

Además, crear espacios donde todas las personas se sientan seguras para comunicar sus necesidades fortalece la salud mental colectiva y la sostenibilidad del equipo

Ya se trate de la neurodivergencia o de una enfermedad crónica, los ajustes razonables personalizados son la herramienta que permite a las organizaciones aprovechar talentos diversos, que de otro modo permanecerían ocultos o se agotarían en entornos laborales rígidos.

Como gestor o colega, ¿escuchas activamente las necesidades de tus compañeros, incluso cuando estas no son visibles a simple vista?

Gestión del dolor crónico en entornos laborales inclusivos

Gestión del dolor crónico en entornos laborales inclusivos

El dolor crónico como parte de la diversidad en el empleo

La inclusión laboral de personas con discapacidad implica reconocer la enorme diversidad de condiciones que pueden formar parte de la vida laboral. Entre ellas, el dolor crónico ocupa un lugar muchas veces invisibilizado. Millones de personas en el mundo conviven con diferentes formas de dolor persistente, que pueden afectar su energía, concentración, movilidad, estado emocional y, en consecuencia, su desempeño laboral.

El desafío no radica solo en el acceso al empleo, sino en cómo sostener la permanencia laboral de estas personas dentro de entornos accesibles, comprensivos y flexibles. La gestión adecuada del dolor crónico en el ámbito laboral es clave para garantizar el derecho al trabajo digno, prevenir el desgaste y promover trayectorias laborales sostenibles.

¿Qué es el dolor crónico y por qué es un tema de inclusión laboral?

El dolor crónico es aquel que se mantiene durante al menos tres meses, de manera continua o intermitente. Puede estar asociado a distintas condiciones de salud: enfermedades reumatológicas, musculoesqueléticas, neurológicas, autoinmunes, viscerales, oncológicas, entre otras. También puede estar vinculado a lesiones previas o a síndromes de dolor de origen desconocido.

A diferencia del dolor agudo —que tiene un origen puntual y suele resolverse—, el dolor crónico forma parte de la vida cotidiana de muchas personas, impactando tanto en lo físico como en lo emocional, lo social y lo laboral.

En el ámbito del trabajo, el dolor crónico puede:

  • Reducir la energía disponible para jornadas prolongadas.

     

  • Generar necesidad de pausas o modificaciones en las tareas.

     

  • Afectar la concentración o el estado de alerta.

     

  • Alterar el sueño, impactando en el rendimiento.

     

  • Generar ansiedad o frustración ante el desconocimiento de las personas colegas o líderes.

     

Por estos motivos, gestionar adecuadamente el dolor crónico dentro del entorno laboral es también una forma concreta de construir inclusión.

Barreras adicionales que enfrentan las personas con dolor crónico

Las personas que conviven con dolor crónico no solo deben lidiar con su condición médica, sino también con obstáculos sociales y organizacionales que profundizan su desgaste:

Invisibilidad de la condición
Al no ser siempre visible, el dolor crónico suele ser minimizado, cuestionado o subestimado por quienes no lo experimentan.

Estigmatización
Pueden enfrentar prejuicios como ser consideradas poco comprometidas, “exageradas” o con bajo rendimiento.

Falta de comprensión en los equipos de trabajo
Muchas veces no existen espacios de conversación abierta sobre las necesidades específicas de las personas con dolor crónico.

Rigidez en la organización del trabajo
Horarios inflexibles, poca posibilidad de pausas, falta de teletrabajo o estructuras de tareas rígidas pueden hacer inviable sostener la actividad laboral a largo plazo.

Ausencia de protocolos claros de apoyo
Muchas empresas no cuentan con procedimientos para gestionar estas situaciones de forma respetuosa y efectiva.

Estrategias concretas para la gestión del dolor crónico en el trabajo

La gestión del dolor crónico dentro de la empresa no debe depender exclusivamente de la persona trabajadora. Las organizaciones tienen un rol activo en generar las condiciones necesarias para sostener el bienestar laboral. Algunas estrategias clave son:

  • Promover la flexibilidad laboral

  • Ajustes ergonómicos en el puesto de trabajo

  • Pausas planificadas y micro descansos

  • Comunicación abierta y respetuosa

  • Protocolos de seguimiento continuo

El autocuidado: un pilar de la sostenibilidad laboral

Si bien el acompañamiento organizacional es indispensable, las propias personas que viven con dolor crónico también pueden fortalecer estrategias personales de autocuidado para sostener su bienestar:

  • Planificar actividades laborales priorizando tareas más exigentes en los momentos de mayor energía.

     

  • Incorporar técnicas de manejo del estrés, mindfulness o respiración.

     

  • Mantener rutinas de movimiento físico adaptadas.

     

  • Organizar agendas equilibradas que contemplen descanso.

     

  • Identificar señales tempranas de sobrecarga para solicitar ajustes a tiempo.

     

El autocuidado no reemplaza la responsabilidad organizacional, pero es un complemento fundamental para sostener la calidad de vida laboral.

Incluir también es cuidar

Hablar de empleo inclusivo no se limita al acceso inicial al trabajo. Implica sostener condiciones laborales que respeten la salud integral de cada persona, adaptándose a sus necesidades específicas a lo largo del tiempo.

Las personas con dolor crónico pueden desarrollar trayectorias laborales exitosas, productivas y enriquecedoras si cuentan con el entorno adecuado. Incluir es también cuidar, acompañar y construir equipos diversos que reconozcan la dignidad de cada persona en su singularidad.

La gestión del dolor crónico en entornos laborales inclusivos es todavía una deuda pendiente en muchos espacios de trabajo. Visibilizar esta realidad permite dar un paso más allá en los programas de inclusión, incorporando el bienestar físico y emocional como un eje central de la sostenibilidad laboral.

Cuando una organización comprende que la accesibilidad también incluye la gestión del dolor, avanza hacia un modelo de trabajo verdaderamente humano, flexible y comprometido con la diversidad real de sus equipos.

¿Qué otras estrategias crees que pueden ayudar a mejorar el bienestar laboral de personas que conviven con dolor crónico? Te invitamos a compartir tus reflexiones o experiencias en los comentarios. 

Neurodivergencia y barreras de acceso al mundo laboral

Neurodivergencia y barreras de acceso al mundo laboral

¿Sabías que hasta un 20 % de la población puede ser neurodivergente? Esto significa que muchas personas con talento podrían quedar fuera del ámbito laboral por desconocimiento o falta de adaptaciones. Reconocer la neurodivergencia no solo es un acto de justicia social, sino también una fuente de innovación y crecimiento para las organizaciones. En este artículo analizaremos las barreras más comunes que enfrentan las personas neurodivergentes y propondremos estrategias para crear entornos de trabajo verdaderamente inclusivos.

1. Comprendiendo la neurodivergencia: definiciones y alcance

La neurodivergencia reconoce que los cerebros procesan la información de formas variadas y naturales. A diferencia de la visión tradicional que busca “normalizar” a todas las personas, este enfoque valora la diversidad cognitiva como un recurso.

  • Neurotípico vs. Neurodivergente

    • Neurotípico: persona cuyo funcionamiento neurológico coincide con los patrones mayoritarios.

    • Neurodivergente: persona cuyo perfil cognitivo difiere de la norma, ya sea desde el nacimiento o por condiciones adquiridas.

2. Condiciones neurodivergentes frecuentes en el entorno laboral

  • Trastorno del espectro autista (TEA): estilos sociales y comunicativos singulares, atención al detalle y patrones de interés intenso.

  • TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad): variaciones en la concentración, la hiperactividad o la impulsividad.

  • Dislexia: dificultades específicas en la lectura y la escritura, a menudo acompañadas de pensamiento creativo y visual.

  • Dispraxia: alteraciones en la coordinación motora fina y gruesa, con fortalezas en la planificación y el razonamiento espacial.

  • Síndrome de Tourette: movimientos o sonidos involuntarios que pueden convivir con altas capacidades de enfoque en tareas complejas.

Cada una de estas condiciones aporta un conjunto único de fortalezas (por ejemplo, hiperfocalización, pensamiento lateral, sensibilidad sensorial aguda) y desafíos (como la sobrecarga sensorial o las dificultades en la comunicación social).

 

3. Barreras de acceso y permanencia en el empleo

Procesos de reclutamiento y selección

  • Descripciones vagas o excesivamente genéricas: priorizan habilidades sociales por encima de las técnicas.

  • Entrevistas poco estructuradas: generan estrés y no permiten mostrar competencias a través de ejemplos prácticos.

  • Falta de opciones alternativas: ausencia de pruebas de habilidades o períodos de prueba que demuestren la capacidad real.

Entorno físico y cultura organizacional

  • Sobrecarga sensorial: iluminación intensa, ruidos constantes o espacios abiertos pueden resultar abrumadores.

  • Expectativas sociales implícitas: normas no escritas sobre comunicación, jerarquías y rituales corporativos que confunden a quien procesa la información de forma distinta.

  • Falta de comprensión: estereotipos y prejuicios que llevan a subestimar el potencial o a etiquetar erróneamente comportamientos atípicos.

4. Estrategias para un entorno laboral neuroinclusivo

Adaptar el reclutamiento

  • Redactar ofertas claras y detalladas, enfocadas en tareas y resultados.

  • Ofrecer formularios de candidatura accesibles y métodos de evaluación basados en ejercicios prácticos.

  • Diseñar entrevistas estructuradas y compartir las preguntas con antelación.

Ajustes en el espacio y la comunicación

  • Crear áreas de trabajo silenciosas o con iluminación regulable.

  • Facilitar herramientas como auriculares con cancelación de ruido y software de lectura de textos.

  • Establecer canales de comunicación claros: agendas por escrito, instrucciones paso a paso y feedback regular.

Apoyos y acomodaciones

  • Horarios flexibles y opciones de teletrabajo para gestionar niveles de energía y concentración.

  • Tecnología asistiva (apps de gestión del tiempo, lectores de pantalla, organizadores visuales).

  • Planes de apoyo individualizados y, si es necesario, acompañamiento de un coach laboral especializado.

5. Beneficios de integrar la neurodivergencia en las organizaciones

  1. Innovación y creatividad
    Las mentes neurodivergentes aportan perspectivas originales y soluciones no convencionales a los desafíos empresariales.

  2. Productividad y excelencia
    Con las adaptaciones adecuadas, pueden destacar en tareas que requieren atención al detalle, análisis de patrones o pensamiento estratégico.

  3. Compromiso y retención
    Un ambiente inclusivo fomenta la lealtad, reduce la rotación de personal y mejora el clima laboral para todas las personas.

 

6. Recursos y apoyos para impulsar iniciativas de neuroinclusión

  • Organizaciones especializadas:

Para diseñar e implementar políticas de neuroinclusión sólidas, es clave apoyarse en organizaciones especializadas que aportan conocimientos, metodologías probadas y redes de colaboración. 


Facilitar la identificación, formación y contratación de personas neurodivergentes, además de asesorar a empresas en la adaptación de procesos y espacios de trabajo, en Incluyeme.com estamos convencidos de que incluir a personas con discapacidad fortalece equipos y genera innovación. ¿Quieres sumar talento diverso y ser parte del cambio?   Descubre la fase de inclusión laboral en tu empresa: realiza gratis nuestro Autodiagnóstico de Diversidad e Inclusión y potencia el valor de tu plantilla, creando un impacto positivo y sostenible en toda la organización. Realízalo ahora: https://www.incluyeme.com/autodiagnostico-para-empresas/

 

Superar las barreras de acceso y permanencia en el mundo laboral para las personas neurodivergentes no solo es un imperativo ético, sino también una oportunidad estratégica. Adoptar prácticas de reclutamiento inclusivas, ajustar el entorno físico y brindar apoyos personalizados permite liberar el potencial de mentes diversas, impulsando la innovación, la productividad y el bienestar organizacional. Es hora de reconocer la neurodivergencia como un activo valioso y construir juntos espacios de trabajo donde todas las formas de pensar tengan cabida.

¿Te interesa profundizar en el tema? No te pierdas nuestro webinar completo,  Haz clic en el siguiente enlace para verlo:  Neurodivergencia y barreras de acceso al mundo laboral

Discapacidad invisible: empatía, inclusión consciente y el desafío de ver lo que no se ve

Discapacidades invisibles: Estrategias para abordarlas en el lugar de trabajo

Cursos gratuitos en habilidades digitales

En el panorama laboral actual, la diversidad y la inclusión han cobrado una importancia sin precedentes. A menudo ignoradas por no ser evidentes a simple vista, las discapacidades invisibles pueden tener un impacto profundo en la dinámica del lugar de trabajo. Es por esto que es necesario hablar sobre los desafíos que representa y las estrategias para fomentar un ambiente de trabajo inclusivo y receptivo para todas las personas.

La discapacidad invisible se refiere a las condiciones que no son fácilmente perceptibles a simple vista. Estas pueden derivar de trastornos de salud mental, enfermedades crónicas, trastornos neurológicos y muchas otras condiciones que pueden afectar la vida de las personas. Aunque no son obvias a primera vista, sus efectos pueden ser profundos y variados, y pueden tener un impacto significativo en la vida laboral.

Desafíos de la discapacidad invisible en el trabajo

Una de las principales dificultades que enfrentan las personas con discapacidad invisible en el lugar de trabajo es la falta de comprensión y empatía por parte de colegas y empleadores. Estas discapacidades a menudo son malinterpretadas o minimizadas, lo que puede llevar a que las personas no reciban el apoyo necesario. Además, pueden lidiar con estigmatización, prejuicios y la sensación de que deben ocultar sus condiciones para evitar el estigma.

 

¿Cómo crear un ambiente de trabajo inclusivo?

Para abordar los desafíos de la discapacidad invisible en el entorno laboral, es esencial fomentar una cultura inclusiva y de apoyo. Aquí hay algunas estrategias clave:

  • Sensibilización y educación: Brindar capacitación y educación sobre la discapacidad invisible puede ayudar a aumentar la conciencia y la comprensión. Esto puede incluir talleres, charlas y materiales informativos que destaquen la diversidad de discapacidades y sus impactos.

  • Políticas de inclusión: Implementar políticas inclusivas que brinden ajustes razonables y apoyo a las personas con discapacidad invisible. Esto puede incluir opciones de trabajo flexible, adaptaciones en el entorno laboral y acceso a recursos de salud mental.

  • Comunicación abierta: Fomentar un entorno donde las personas empleadas se sientan seguras para hablar abiertamente sobre sus necesidades y desafíos. La comunicación abierta puede ayudar a crear un sentido de pertenencia y a garantizar que se brinde el apoyo adecuado.

  • Flexibilidad en las evaluaciones de desempeño: Adoptar una evaluación de desempeño basada en resultados y logros en lugar de un enfoque rígido. 

  • Acceso a recursos de salud mental: Proporcionar acceso a recursos y servicios de salud mental, como asesoramiento y apoyo psicológico. Promover la salud mental en el lugar de trabajo es esencial para todas las personas.

La discapacidad invisible es una realidad que no debe pasarse por alto en el entorno laboral. Reconocer y abordar estas discapacidades es fundamental para crear un ambiente inclusivo y equitativo. ¿Tienes estrategias adicionales para fomentar la inclusión en relación con estas discapacidades? ¡Cuéntanos en los comentarios!

¿Tienes una discapacidad? DUPLICAMOS tus oportunidades laborales de conseguir empleo Click acá