¿Qué es el sistema de apoyos en decisiones legales y cómo funciona en América Latina?

¿Qué es el sistema de apoyos en decisiones legales y cómo funciona en América Latina?

Durante mucho tiempo, las personas con discapacidad han enfrentado barreras para ejercer plenamente su capacidad jurídica. Tradicionalmente, se les consideraba incapaces de tomar decisiones legales por sí mismas, lo que llevaba a la implementación de figuras como la interdicción, donde otra persona tomaba decisiones en su nombre. Este enfoque ha sido reemplazado por un modelo que reconoce la autonomía y la capacidad de todas las personas para tomar decisiones, con los apoyos necesarios.

¿Qué es el sistema de apoyos?

El sistema de apoyos es un conjunto de medidas que facilitan a las personas con discapacidad la toma de decisiones legales. Estos apoyos pueden incluir asistencia en la comprensión de actos jurídicos, ayuda en la comunicación de decisiones y acompañamiento en la ejecución de actos legales. La clave es que la persona con discapacidad mantiene el control sobre sus decisiones, recibiendo el apoyo necesario para ejercer su capacidad jurídica en igualdad de condiciones.

¿A quiénes está dirigido este sistema?

El sistema de apoyos aplica a todas las personas con discapacidad que puedan requerir asistencia para ejercer su capacidad jurídica. Esto incluye, pero no se limita a:

  • Personas con discapacidad intelectual, que pueden necesitar apoyos para comprender documentos legales o expresar sus preferencias.

  • Personas con discapacidad psicosocial (como condiciones de salud mental), que pueden beneficiarse de acompañamiento para evaluar riesgos o gestionar decisiones complejas en momentos de vulnerabilidad.

  • Personas con discapacidad sensorial (como sordera o ceguera), que requieren medios accesibles de información, como intérpretes de lengua de señas o documentos en formatos alternativos.

  • Personas con discapacidad física o múltiple, cuando su condición afecta la comunicación oral o escrita, o implica barreras para interactuar con sistemas jurídicos tradicionales.

Este enfoque es flexible y centrado en la persona. No presupone incapacidad, sino que reconoce la diversidad de apoyos que pueden necesitar distintas personas, en diferentes momentos y contextos. Además, los apoyos deben respetar siempre la voluntad, las preferencias y los tiempos de la persona, sin imponer decisiones externas.

Implementación en América Latina

Colombia: Avances significativos

En Colombia, la Ley 1996 de 2019 marcó un hito al establecer un régimen para el ejercicio de la capacidad legal de las personas con discapacidad mayores de edad. Esta ley eliminó la figura de la interdicción y reconoció que todas las personas con discapacidad son plenamente capaces de ejercer sus derechos y obligaciones. La ley introduce mecanismos como los acuerdos de apoyo y las directivas anticipadas, que permiten a las personas con discapacidad designar a personas de confianza para que les asistan en la toma de decisiones legales. Estos acuerdos pueden formalizarse mediante escritura pública ante notario o acta de conciliación en centros de conciliación. Además, la ley establece que, en casos donde la persona con discapacidad no tenga a alguien de confianza para designar como apoyo, un juez de familia puede nombrar un defensor personal de la Defensoría del Pueblo para brindar el apoyo necesario.

Argentina: Reforma del Código Civil y Comercial

En Argentina, la reforma del Código Civil y Comercial en 2015 significó un avance importante en materia de derechos. Se eliminó la figura de la “incapacidad” y se incorporó un sistema que reconoce la capacidad jurídica de todas las personas, incluyendo a quienes tienen discapacidad. El código permite establecer apoyos personalizados mediante decisiones judiciales, y en casos leves, la persona puede solicitarlos voluntariamente. Además, se contempla que cualquier limitación al ejercicio de la capacidad debe ser excepcional, proporcional y sujeta a revisión periódica, en línea con lo establecido por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Chile: Proceso de reforma en curso

En Chile, el proceso de transición hacia un modelo de apoyos aún está en desarrollo. Si bien el país ratificó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad en 2008, la legislación nacional todavía contempla figuras de interdicción, lo que ha generado tensiones con los estándares internacionales. Actualmente, se encuentra en curso una propuesta de reforma al Código Civil que busca eliminar la sustitución en la toma de decisiones y establecer mecanismos de apoyo que respeten la voluntad y preferencias de las personas con discapacidad. Organizaciones de la sociedad civil han tenido un rol clave en visibilizar la urgencia de estos cambios.

México: Implementación de acuerdos de apoyo voluntarios

México ha avanzado en la implementación de sistemas de apoyo para el ejercicio de la capacidad jurídica. A partir de reformas en diversas entidades federativas —como la Ciudad de México, Jalisco y Guanajuato— se han derogado leyes de interdicción y se han creado mecanismos legales para establecer acuerdos de apoyo voluntarios, donde la persona con discapacidad designa a una persona o red de personas de confianza que le asistan en la toma de decisiones. Estos procesos son validados ante notarios o juzgados familiares, según el caso. A nivel federal, continúa el debate para armonizar la legislación de todo el país con los principios de la Convención.

Retos y desafíos

A pesar de los avances legislativos, la implementación efectiva del sistema de apoyos enfrenta varios desafíos:

  • Concienciación y formación: es necesario capacitar a profesionales del derecho, la salud y otros sectores sobre el enfoque de apoyos y la importancia de respetar la autonomía de las personas con discapacidad.

  • Acceso a servicios: asegurar que las personas con discapacidad tengan acceso a los servicios necesarios para formalizar acuerdos de apoyo y recibir asistencia adecuada.

  • Supervisión y salvaguardias: establecer mecanismos para supervisar los apoyos y garantizar que se respeten los derechos y la voluntad de la persona con discapacidad.

El sistema de apoyos en decisiones legales representa un avance significativo hacia la inclusión y el respeto de los derechos de las personas con discapacidad. Al reconocer su capacidad para tomar decisiones y proporcionar los apoyos necesarios, se promueve su autonomía y participación plena en la sociedad.

Este enfoque no aplica solamente a un tipo específico de discapacidad, sino que reconoce la diversidad de apoyos que pueden necesitar diferentes personas, en distintas situaciones, a lo largo de sus vidas. Es fundamental continuar trabajando en la implementación efectiva de estos sistemas en toda América Latina, asegurando que todas las personas puedan ejercer sus derechos en igualdad de condiciones, con respeto, dignidad y libertad.

¿Conocías el sistema de apoyos en decisiones legales o te gustaría saber cómo funciona en tu país? ¡Deja tu comentario! Te invitamos a leer nuestro artículo: Exclusión, Segregación, Integración e Inclusión: Qué Son y Por Qué Es Clave Entender la Diferencia

¿Qué es el sistema de apoyos en decisiones legales y cómo funciona en América Latina?

Discapacidad y derechos en América: un llamado urgente a la inclusión efectiva

Una mirada profunda desde el informe de la CIDH

En América, más de 85 millones de personas viven con algún tipo de discapacidad. Esta cifra no solo representa un número, sino que pone en evidencia una deuda histórica: la exclusión persistente y la discriminación estructural que siguen enfrentando quienes tienen corporalidades, formas de comunicación o funcionamientos diversos. Frente a esta realidad, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) elaboró el informe “Personas con Discapacidad: Situación de sus Derechos en las Américas”, publicado en 2025. El documento ofrece un diagnóstico exhaustivo de la situación actual y plantea medidas concretas para avanzar hacia una sociedad más justa y accesible para todas las personas.

De los paradigmas excluyentes al modelo de derechos humanos

Uno de los aportes más relevantes del informe es su recorrido por los diferentes modelos que han definido históricamente la discapacidad. Primero estuvo el modelo de la prescindencia, que consideraba a estas personas como “innecesarias” para la sociedad. Luego emergió el modelo médico-rehabilitador, que enfocó la discapacidad como un problema individual a ser “reparado”. En ambos casos, las respuestas sociales y estatales derivaron en políticas de exclusión, institucionalización forzada, prácticas de caridad, e incluso esterilizaciones no consentidas.

En contraste, el informe defiende con firmeza el modelo social y de derechos humanos. Este modelo reconoce que la discapacidad no está en la persona, sino en las barreras que la sociedad impone a su participación. Estas barreras pueden ser físicas, comunicacionales, legales o actitudinales. El cambio de paradigma implica asumir que la diversidad funcional es parte natural de la condición humana, y que corresponde al Estado garantizar condiciones de igualdad y no discriminación.

Un enfoque interseccional para entender la exclusión

El informe de la CIDH no se detiene en un análisis genérico. Profundiza en cómo la discriminación por discapacidad se agrava cuando se entrecruza con otros factores, como el género, la pobreza, la pertenencia étnica o la edad. Las mujeres con discapacidad, por ejemplo, han sido sistemáticamente relegadas a roles de cuidado no remunerados, invisibilizadas en el ámbito público y expuestas a mayores niveles de violencia. La combinación de múltiples desigualdades genera un círculo de exclusión difícil de romper si no se abordan estas intersecciones de manera simultánea.

Por eso, el informe insiste en la necesidad de diseñar políticas públicas que reconozcan la diversidad dentro de la diversidad. No hay una única forma de vivir la discapacidad, y las respuestas del Estado deben ser sensibles a estas diferencias.

Las cifras que faltan: el vacío de datos y su impacto

Un hallazgo preocupante del informe es la falta generalizada de datos confiables, desagregados y actualizados sobre personas con discapacidad. Muchos censos aún utilizan definiciones médicas obsoletas o preguntas imprecisas que impiden dimensionar adecuadamente la realidad. Esta carencia limita el diseño de políticas públicas efectivas y perpetúa la invisibilidad de este grupo poblacional.

Algunos países han comenzado a utilizar metodologías más avanzadas, como el cuestionario del Grupo de Washington o la Clasificación Internacional del Funcionamiento (CIF), pero estos avances no son homogéneos en la región. La CIDH señala que recolectar datos no es una opción, sino una obligación legal derivada de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) de Naciones Unidas.

El derecho a decidir y vivir en comunidad

El informe enfatiza el principio de capacidad jurídica, entendido como el derecho de todas las personas a tomar decisiones sobre sus vidas, con los apoyos necesarios y sin sustituciones forzadas. Históricamente, muchas personas con discapacidad han sido privadas de este derecho mediante figuras legales como la tutela o la interdicción.

La CIDH considera que estas prácticas violan el derecho a la dignidad y propone avanzar hacia modelos de apoyo para la toma de decisiones, donde la persona mantenga el control sobre su vida. Este enfoque también implica repensar la institucionalización como única respuesta, y fortalecer servicios comunitarios que permitan una vida autónoma, elegida y acompañada.

Educación, salud, trabajo y participación política: los derechos que aún se deben

A lo largo del informe, se analizan múltiples derechos clave. En educación, se denuncia la persistencia de esquemas segregados bajo la etiqueta de “educación especial”, que reproducen desigualdades desde la infancia. En salud, aún existen barreras de acceso, prácticas discriminatorias y servicios no adaptados a las necesidades específicas de las personas con discapacidad. En el ámbito laboral, los datos muestran tasas de desempleo y subempleo mucho más altas para este colectivo. Y en la esfera política, la participación sigue siendo limitada, ya sea por falta de accesibilidad, prejuicios o normativas que restringen el ejercicio del voto o la representación.

La CIDH propone una transformación estructural que garantice el acceso a estos derechos desde una perspectiva de justicia, y no de asistencialismo. Esto incluye garantizar ajustes razonables, adaptar procedimientos y formar a quienes toman decisiones para que comprendan la discapacidad como una cuestión de derechos humanos.

Recomendaciones prácticas y hoja de ruta

El informe finaliza con una serie de recomendaciones para los Estados, entre las que se incluyen: armonizar las leyes nacionales con los tratados internacionales, eliminar las figuras que sustituyen la capacidad jurídica, garantizar la accesibilidad universal, generar datos confiables con enfoque interseccional, y promover la participación activa de organizaciones de personas con discapacidad en el diseño de políticas públicas.

Estas acciones no son aspiraciones abstractas. Son medidas concretas, realizables y necesarias para cerrar la brecha de desigualdad que ha relegado durante siglos a millones de personas. La discapacidad no es un problema que hay que solucionar. Es una expresión más de la diversidad humana que debe ser reconocida, respetada y protegida.

Avanzar con convicción hacia la inclusión real

El informe de la CIDH representa una herramienta poderosa para repensar cómo se entienden y se garantizan los derechos humanos de las personas con discapacidad. Aporta argumentos, evidencia y propuestas que deben ser escuchadas con urgencia. No basta con no discriminar. Se necesita actuar, transformar, adaptar y construir sociedades donde todas las personas puedan vivir con dignidad y autonomía.

Decir que todas las vidas valen lo mismo implica también que todas tengan las mismas oportunidades para desarrollarse. La inclusión verdadera comienza cuando se eliminan las barreras que impiden participar, decidir y vivir en libertad.

Descarga y consulta el informe completo de la CIDH titulado: La situación de los derechos de las personas con discapacidad en las Américas

¿Qué acciones concretas crees que podrían implementarse en tu entorno para avanzar hacia una inclusión real de las personas con discapacidad? ¡Dejanos tu comentario! Te invitamos a leer nuestro artículo: Autonomía vs. sobreprotección familiar: la línea invisible que afecta a miles de adultos con discapacidad