Mi nombre es Diana Méndez, según la ciencia soy 1 de cada 100.000 nuevos nacimientos. Nací un 6 de Diciembre del año 1987 en la ciudad de Toluca, con el síndrome de displasia cráneofronto nasal.

¿Qué es? Este síndrome tiene múltiples consecuencias en la estructura ósea que se presenta en la cara de la persona; ojos muy separados o hipertelorismo, nariz plana y ancha, con un surco vertical en la parte superior de la nariz más malformaciones esqueléticas.

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Diana de niña

En algunos casos se puede presentar deficiencia mental y otras alteraciones, en mi caso las afectaciones fueron físicas.

Mi infancia fue muy dolorosa, primero por qué se me realizaron cirugías que me pusieron muchas veces al borde de la muerte, sumando que tenía que regresar al colegio después de las intervenciones, además los niños del colegio eran muy crueles, me ponían apodos, maltrataban mis útiles, se reían señalándome.

Mis papás decidieron que mi hermana y yo iríamos a la misma escuela, así que tuve que hacer mis propios métodos para moverme rápido como todos los niños, aprender igual que los demás, y sobre todo a evadir cualquier acoso escolar, pero todo eso no resulto fácil.

Mí papá ha trabajado siempre en el área de mantenimiento en la hotelería, así que hasta que se pudo seguimos a mi papá en sus diferentes trabajos, mudándonos de ciudad continuamente, así que si para mi hermana dejar una escuela y entrar a otra era un cambio difícil, para mí era de terror. Ella siempre cuidó de mí hasta donde pudo.

Aunque tuve el amor y apoyo de mi familia, yo sentía mucha tristeza, coraje, tenía un vació que cargue por muchos años.

A los 14 años, tuve pensamientos de suicidio después de pasar una de las más difíciles cirugías, con duración de 5 horas que me costó 11 días en el hospital, 7 de ellos con un probable cuadro de meningitis, el cual libre gracias a un milagro.

Diana jóven

Diana en la adolescencia

Fui víctima de acoso escolar por muchos años, hasta que ingresé a la preparatoria, las heridas emocionales y todas las cicatrices físicas me hicieron una persona muy solitaria, introvertida y a quien se me acercaba le mostraba mi lado amargo, grosero y sarcástico.

Terminando la preparatoria decidí descansar un tiempo, dejar los tramites de universidad a un lado y dedicarme a cosas que me gustaran como pintar y bailar, entré a trabajar a un negocio familiar y después de 4 años descubrí lo que quería hacer con mi vida. Durante esos años tuve un encuentro con Dios y cambió mi vida por completo.

Inicié el proceso para estudiar Ciencias de la Comunicación y hace un año egresé de la universidad, en la ciudad de Puerto Vallarta donde por el momento resido.

No significa que por mis logros personales todo se haya sanado o que mi vida ya no tenga detalles que obstruyan mis sueños o mi realización personal y profesional, sucede que ahora los retos son derribar el estereotipo de una persona que va y busca un trabajo.

Los reclutadores tienen en mi percepción una parte de “Agentes” que si no les gustas, te eliminan rápidamente, importándoles poco tu capacidad, tus habilidades y tus logros. Vivimos en un país que no incluye sino que aleja con desprecio y egoísmo.

Los retos que he alcanzado desde mi niñez hasta mis 28 años, me dan la fuerza y la experiencia para saber mi capacidad de resistencia, la cual me indica que esto también pasará.

Las experiencias en la búsqueda de empleo han sido tantas en este año que pudiera escribir un libro, por ahora tengo un empleo que produce en mí las ganas de seguir aprendiendo, que me da el tiempo de compartir contigo mi historia.

También sigo peleando una batalla todas las mañanas, al mirarme al espejo, reconociendo que esa soy yo. Todos los días propongo amarme y aceptarme.

Diana, año 2015

Diana, año 2015

He aprendido que las palabras o miradas de las personas no me alejan ni me acercan de mi propósito en este mundo. Y que las palabras que sean para menospreciar, humillar, o rechazar mi persona, tengo dos opciones: tomarlas personal o dejarlas en el aire y continuar.

No conozco tu condición de vida, no sé por el proceso que estás pasando, pero si el día de hoy tienes vida se agradecido, recuerda que siempre hay alguien peor que nuestra condición.

Y si tienes un físico normal y un sistema neurológico sano, cuídalo, por qué no sabes cuando tu condición puede cambiar.

Aceptemos nuestra condición en el presenta y no te rindas si estás luchando por cambiar algo de tú vida, siempre hay una salida, teniendo una actitud positiva.

Diana Méndez

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