Una investigación realizada recientemente en México arrojó que solo el 5% de las empresas de ese país contratan a personas con discapacidad, dejando en evidencia que no existe una cultura organizacional que integre efectivamente a estas personas al ambiente laboral y productivo.

Uno de los principales obstáculos radica en el rezago educativo, lo que desemboca en falta de habilidades como el manejo de un segundo idioma o conocimientos básicos en computación, afirmó la directora de la fundación Manpower, Mercedes de la Maza.

Un detalle no menor es que la amplia mayoría de inserciones laborales de personas con discapacidad se dan en puestos “de inicio”, como manejo de archivos. De todas maneras, existen casos en los que el verdadero talento de estas personas es valorado y logran trabajar en puestos jerárquicos.

“Debemos convencer al sistema educativo para que estas personas puedan terminar todos sus grados estudio, que las escuelas puedan tener y garantizar lo que una persona con discapacidad requiere, ya sea libros en Braille, un intérprete de señas o algo más simple como puede ser una rampa”, señaló de la Mazza.

Como se mencionó anteriormente, parece claro que a las empresas les falta desarrollar una cultura organizacional inclusiva, donde la diversidad no es vista como un obstáculo, sino como la posibilidad de enriquecer las interacciones sociales del grupo gracias a los diferentes puntos de vista y estilos de vida que confluyen.

Compartir