Tener una discapacidad no debería ser un impedimento para que las personas puedan disfrutar de los atractivos turísticos que ofrecen los distintos países, y es por eso que desde hace poco tiempo se ha creado el concepto de turismo inclusivo. Así, los individuos que con alguna discapacidad motora, visual, cognitiva o auditiva podrán hacer uso de la infraestructura turística de una forma autónoma y segura.

Algunos ejemplos de turismo inclusivo.

Vuelo en parapente

Carlos Vega es un cordobés fanático del deporte que se abocó al parapente luego de un curso de iniciación en Suiza. En 1992 regresó a la Argentina para dedicarse lleno a esta disciplina. Un año más tarde, integraba el equipo argentino que representaría al país en una competencia internacional que, casualmente, iba a realizarse en Suiza. Fue en esa oportunidad que asistió a la exhibición de los vuelos de parapléjicos, para luego hacer un curso para ese tipo de vuelos. Luego de obtener una licencia de instructor de vuelos en biplaza, hoy ofrece vuelos en parapente adecuados con una silla de ruedas especial, diseñada para que paralíticos, hemipléjicos, autistas, cuadripléjicos, ciegos y hasta personas muy mayores vivan la experiencia de volar en parapente en La Cumbre, Argentina.

Snowbike

Hace 15 años que el argentino Leonardo Gadaleta sufre de una enfermedad crónica llamada artrosis reumatoidea still. Sin embargo, hace más de 12 que practica deportes extremos como kitesurf, windsurf, wakeboard y, sobre todo, snowboard.
Como consecuencia de los corticoides, unos dos años y medio atrás, sus articulaciones se gastaron por lo que debieron colocarle dos prótesis de cadera y una de rodilla. Eso implicó pasar a una vida totalmente sedentaria, ya que los médicos le prohibieron estos deportes. Ante la noticia, investigó las opciones de esquí para gente discapacitada, pero ninguna de ellas se adecuaba a su necesidad de adrenalina.
Entonces descubrió una snow bike que lleva dos pequeños esquís con bota en cada pierna y comenzó a probarla en el Cerro Catedral, Bariloche. Enseguida aprendió a usarla y la segunda jornada ya estaba andando con su instructor, Frederick, por la nieve onda de Amancay, como en los viejos tiempos.
Más tarde, descubrió otro modelo de snow bike que permite llevar los pies sueltos como en una moto de cross y doblar con la cintura como si se tratara de un snowboard. Este aparato, reproducía la sensación de esquiar parado y, además, le evitaba los terribles dolores de rodilla que le producía la otra bicicleta. La encargó y hoy se encuentra en Las Leñas, bajando feliz por las pistas del centro de esquí. Esta experiencia se suma a las anteriores de Catedral, Chapelco,y Caviahue. La snow bike está autorizada en todos los centros de esquí del mundo.

 

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