Puede parecer un relato de una película de ciencia ficción, pero no lo es. Los ojos biónicos han llegado para quedarse y son una novedad que abre nuevos horizontes para personas con discapacidad visual.

Hilando más fino, este sistema consiste en circuitos electrónicos implantados directamente en la retina que permiten a los ciegos percibir formas y contrastes luminosos, objetos de talla media. En algunos casos pueden leer cartas y palabras en tamaño grande.

Si bien hasta el momento solo poco más de cien personas han recibido este implante electrónico, se espera llevarlo a todos los sectores de la sociedad en todo el mundo. Actualmente el precio del dispositivo es muy alto, por encima de los 100.000 euros. “Mi vida ha cambiado. Cuando llevo este sistema en los ojos se convierte en indispensable. Lo llevo todo el día y se me gastan las baterías”, comenta un usuario francés de ojos biónicos.

En paralelo al desarrollo de los ojos biónicos, el mismo equipo de investigación médica está explorando dos nuevas vías, la terapia génica –es decir, la modificación directa de los genes que provocan la enfermedad- y la terapia celular, que consiste en inyectar células madre en la retina para sustituir las células defectuosas.

Más allá de la invención de los ojos biónicos per se, y dejando de lado el factor económico y situacional que actualmente condiciona la adquisición de los mismos, estos avances alientan a investigadores y emprendedores a seguir trabajando con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas que conviven con distintas discapacidades.

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