En los últimos años, la industria de la impresión 3D o fabricación digital ha realizado grandes aportes en lo que a inclusión de personas con discapacidad se refiere. Este caso particular refiere a una pianista surcoreana llamada Yeaji Kim, que quedó totalmente ciega a la edad de 13 años.

Desde ese entonces, Kim aprendió a tocar el piano usando partituras transcritas al Braille, sistema que presenta muchas limitaciones, principalmente en lo que se refiere a elementos musicales. En este contexto es que la joven surcoreana decidió emprender esta iniciativa de impresión 3D de partituras.

“Espero que las adaptaciones que he realizado abran muchas puertas a los niños con discapacidad visual”, explica Kim, que actualmente se encuentra en la búsqueda del material perfecto para llevar adelante su proyecto, al tiempo que trabajaba en su tesis doctoral en la Universidad de Wisconsin.

“Cuando los niños aprenden piano, si tienen una discapacidad visual, no pueden acceder a muchísimo material. No existen muchas partituras transcritas al sistema braille, sobre todo para piano. Este nuevo sistema podría ser una revolución”, asegura la profesora de piano Jessica Johnson, quien está colaborando con Kim en este proyecto.

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