Sandra González Benavidez es una mexicana que convive con una discapacidad auditiva y del habla desde su nacimiento, pero esto no le ha impedido cumplir con sus metas laborales con creces.

Además de ser madre y estar casada, a sus 55 años se desempeña como maestra de niños con capacidades diferentes. A través de la lectura de labios y del lengua de señas, Sandra logra comunicarse con sus alumnos del Centro de Atención Múltiple (CAM). Sus colegas las califican como una persona productiva, proactiva y comprometida con la docencia.

“Primero tuve que entender el porqué de mi condición y esto me impulsó a no quedarme en una zona de confort, sino a buscar ayudar a otros niños con capacidades diferentes; por lo que decidí estudiar una licenciatura en educación especial”, afirma Sandra.

La docente cuenta que durante su infancia y adolescencia nunca sufrió ningún tipo de agresión, sino que recibió el apoyo de sus compañeros y amigos en la escuela. Esto la inspiró a trabajar para que todos los niños con discapacidad tengan las posibilidades que ella.

“Siempre he tenido el apoyo de mis padres, hermanos, tíos. Ahora como maestra me siento muy satisfecha de poder brindar educación a niños especiales, sé que ellos tienen las mismas oportunidades”, expresó.

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