Lorgio Lucía es un profesor boliviano ciego que nunca encontró en esta condición un impedimento para enseñar con entusiasmo y orden. Lorgio se desempeña como docente desde hace 11 años y actualmente imparte sus conocimientos en el colegio técnico Franz Tamayo.

“Él es uno de los profesores más respetados del colegio. Cuando ingresó, algunos se hacían la burla; en el curso había chacota y  no le hacían caso, pero eso cambió. Él se ganó nuestra admiración, porque es un ejemplo”, contó  Daniel Nina,  vicepresidente del sexto A de secundaria del colegio técnico.

“Comencé a trabajar en 2003. Primero  en la escuela Juan Pablo II, de Don Bosco, como profesor interino; luego hice los cursos del Programa de Profesionalización para Maestros Interinos. Después pasé a la escuela Armada Boliviana y  éste es mi segundo año en el Franz Tamayo”, comentó Lorgio. Recordó además que en el primer colegio donde trabajó todos los estudiantes le respetaban, no le hacían renegar y tenían mucha disciplina. “Por eso no tenía que llevar una asistente, pero ahora debo hacerlo. Los jóvenes de secundaria no son iguales a los de primaria”, afirmó el docente.

Sin perder nunca la tranquilidad, Lorgio Lucía no tiene reparos a la hora de mostrar su descontento cuando la clase se desvirtúa. “En algunos momentos mis compañeros se salen de clase o juegan y el profesor  muestra su molestia poniéndose  serio. Si es así, todos le tenemos que brindar toda la atención. Si la chacota sigue, el profesor se calla y no clase, por lo todos nos quedamos en silencio y pedimos disculpas”, comentó uno de sus estudiantes.

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