Invención es una palabra positiva, no porque contenga de forma innata este sentido, -se ha hecho uso de ella para motivos dañinos- sino por la historia que vas a leer ahora.

Ricardo Rodríguez, Luciana Joliat, Cecilia Pérez y Aníbal Fernández Peterson apostaron por crear una solución y un bienestar para muchos. Fueron los responsables en construir el primer brazo biónico de América Latina. ¿Qué tiene en especial? Cuesta un 50 por ciento menos que la versión importada.

Estos bioingenieros, oriundos de la empresa Bioparx, en Santa Fe, provincia de Argentina, realizaron una prótesis que funciona cuando los sensores reciben la señal eléctrica proveniente del músculo de la persona. El usuario puede hacer movimientos ‘como si fueran una pinza’ y su aspecto es similar a la del brazo humano.

Los expertos ganaron el primer premio en el rubro Tecnología para la Discapacidad, en el Concurso Innovar 2014. Y obtuvieron la autorización de la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) para comercializarlo a nivel nacional. El aporte de este grupo es un paso más en la inclusión social a personas con discapacidad.

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