La Organización Mundial del Trabajo (OIT) es una organización que tiene como objetivos promover los derechos laborales, fomentar oportunidades de trabajo decente, mejorar la protección social. Al mismo tiempo, la OIT hace especial énfasis en las personas con discapacidad, velando porque estas puedan acceder a un empleo digno.

¿A qué nos referimos cuándo hablamos de “empleo digno”? Estamos hablando de un trabajo productivo, en condiciones de libertad, equidad, dignidad y seguridad humana. Acceder a un trabajo en estas condiciones se hace vuelve muy difícil para las aproximadamente mil millones de personas con discapacidad, un 15% de la población mundial. Si bien muchos trabajadores dispacitados han logrado convertirse en empleados productivos o incluso empresarios de mucho éxito, la realidad es que la mayor parte de este grupo queda al margen de la actividad económica por diversos motivos, como espacios físicos inaccesibles o políticas ineficaces.

1925 fue el año en el que la OIT y otros organismos comenzaron a tratar la problemática de la dificultad de acceso al mercado laboral por parte de personas con discapacidad. Desde entonces, se han sucedidos numerosos acuerdos, tratados y recomendaciones. Además de sus esfuerzos políticos, la OIT promueve la igualdad de oportunidades en formación y empleo para personas con discapacidad a través de:

  • Investigación y desarrollo de conocimientos, tales como la identificación de ejemplos de buenas prácticas.
  • Capacitación como respuesta a solicitudes específicas y a través de cursos, incluyendo los ofrecidos en el Centro Internacional de Formación de la OIT en Turín, Italia.
  • Servicios de cooperación técnica a través de proyectos y partenariados.
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