Primera afirmación que dices cuando buscas un empleo: “cualquier trabajo me vendría bien”. Como respuesta general es correcta, a medias porque se ve tus ansias en querer trabajar. Pero, no te sirve para focalizar en una búsqueda puntual.

Pondré un ejemplo: si te preguntan, ¿dónde te gustaría ir de viaje? Seguramente no responderías ‘cualquier sitio me viene bien’ pues todos los destinos no son atractivos para ti y tampoco te interesan todos por igual. Lo mismo ocurre con el campo laboral, hay actividades que te va a encantar realizar porque es lo que verdaderamente quieres hacer. Otras tareas no querrás hacer o no harás porque están fuera de tu perfil profesional, mientras que otras ni siquiera conocerás.

Lo más fácil te dirás es “enviar un curriculum a todos los puestos”. Bien, puede que encuentres un empleo generalista, pero no tendrá que ver con lo que deseas o quieres hacer. A veces hay que afinar el lápiz y aunque cueste, ser más selectivo. También pensarás, no me puedo dar el lujo de buscar el trabajo que quiero porque ya me cuesta conseguir uno y más teniendo una discapacidad. Bueno, te diré que conseguir trabajo es difícil para toda persona que busca un empleo.

Otra aspecto, es que tendrás que evaluar en qué etapa de la vida te encuentras. Tal vez quieras tener un trabajo que no tenga que ver con tu perfil profesional pero te da ingresos y te sirve. O por el contrario, no quieras perder tiempo y sí dedicarte a tu profesión. La decisión es tuya, y la que elijas no estará ni bien ni mal, sino será la elección acertada en un momento de tu vida.

Y te diré otra cosa: te encuentras en el sitio indicado. Aquí encontrarás un empleo ‘enmarcado en los programas de inclusión laboral’. Por lo tanto, a los reclutadores les interesa contratarte por lo que tienes para ofrecer como empleado. No te están haciendo un favor, ni tienen lástima por ti. Sólo quieren los mejores talentos para cubrir sus necesidades y sus puestos de trabajo.

Lo último que deberías pensar es ¿cuál es mi talento que quiero ofrecer?

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