El cuidado como base para sociedades justas

El Policy Paper “Transformar los sistemas de cuidados” de la ONU deja claro que sin cuidado no hay desarrollo sostenible. El trabajo de cuidados, tanto remunerado como no remunerado, es fundamental para el bienestar de las personas, el funcionamiento de la economía y la cohesión social.

Sin embargo, este trabajo sigue estando desigualmente distribuido, recayendo mayoritariamente en mujeres y niñas, y muchas veces sin remuneración ni reconocimiento. A esto se suma que los servicios de cuidado existentes, cuando existen, suelen ser insuficientes, costosos o poco accesibles para quienes más los necesitan.

Una carga desigual que frena oportunidades

El documento señala que la carga de cuidado desproporcionada limita el acceso de las mujeres al empleo, la educación y la participación social y política. En paralelo, las personas que requieren apoyos, como las personas con discapacidad o las personas mayores, enfrentan barreras para su autonomía y participación plena.

Esto genera un círculo vicioso: las familias con mayores responsabilidades de cuidado tienen menos ingresos y menos tiempo, lo que perpetúa la pobreza y la desigualdad.

Inclusión de las personas con discapacidad en el cuidado

El policy paper es claro al destacar que la accesibilidad es un componente central de cualquier sistema de cuidados inclusivo. Esto implica:

    • Servicios adaptados a diferentes tipos de discapacidad.
    • Infraestructuras físicas accesibles.
    • Información y comunicación en formatos adecuados, como lectura fácil, braille o interpretación en lengua de señas.
    • Participación activa de las personas con discapacidad en el diseño y evaluación de políticas y programas de cuidado.

Cuando los servicios no contemplan estas adaptaciones, se generan nuevas barreras que profundizan la exclusión.

El cuidado como derecho y responsabilidad compartida

La ONU plantea que el cuidado debe reconocerse como un derecho humano universal, no como una responsabilidad individual de las familias. Esto significa que:

    • El Estado debe garantizar servicios accesibles, asequibles y de calidad.
    • El sector privado puede y debe contribuir con políticas laborales flexibles y beneficios de cuidado.
    • Las comunidades y redes de apoyo tienen un rol en la corresponsabilidad.
    • En los hogares, el cuidado debe distribuirse equitativamente entre todos sus miembros, sin distinción de género.

Cuidado y sostenibilidad

El documento vincula directamente la transformación de los sistemas de cuidados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Invertir en cuidados y garantizar su acceso universal contribuye a:

    • Reducir la pobreza (ODS 1).
    • Lograr igualdad de género (ODS 5).
    • Garantizar trabajo decente (ODS 8).
    • Reducir desigualdades (ODS 10).
    • Promover ciudades y comunidades sostenibles (ODS 11).

El cuidado es, por tanto, un pilar transversal que refuerza múltiples metas de la agenda global.

Profesionalizar y dignificar el trabajo de cuidados

El documento subraya que no habrá servicios de calidad sin trabajadores de cuidados bien formados, protegidos y valorados. Esto incluye:

    • Formalización del empleo.
    • Acceso a seguridad social.
    • Capacitación continua.
    • Salarios justos.
    • Reconocimiento de la labor como trabajo esencial.

La profesionalización no solo mejora la calidad del servicio, sino que también fortalece la estabilidad laboral de quienes cuidan.

El papel de la tecnología

El policy paper menciona que las soluciones tecnológicas y digitales pueden facilitar el acceso y la eficiencia en los sistemas de cuidado. Ejemplos incluyen:

    • Plataformas de coordinación de servicios.
    • Teleasistencia para personas mayores o con discapacidad.
    • Sistemas de registro y seguimiento de planes de cuidado.

Pero advierte que estas herramientas deben ser accesibles y no reemplazar la atención humana donde sea necesaria.

Una visión integral

La ONU llama a adoptar una visión de cuidado que:

    • Sea universal y basada en derechos.
    • Reconozca y reduzca las desigualdades de género.
    • Integre la accesibilidad como principio básico.
    • Combine políticas públicas, inversión privada y participación comunitaria.
    • Mida y evalúe su impacto con datos desagregados.

Solo así el cuidado puede convertirse en un verdadero motor de igualdad y sostenibilidad.

Transformar el cuidado es transformar la sociedad

Garantizar un sistema de cuidados inclusivo, accesible y sostenible no es solo un acto de justicia social, es una inversión en bienestar colectivo y en el futuro económico de cada país. Las medidas propuestas por la ONU muestran un camino claro: pasar del reconocimiento del problema a la implementación de soluciones integrales.

¿Qué servicio de cuidado es más urgente en tu comunidad?
¿Has visto ejemplos de políticas inclusivas que funcionen bien?


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Fuente: ONU – Policy paper Transformar los sistemas de cuidados (2024). Disponible en: https://www.un.org/es

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