¿De qué se trata? En volverse atractivo como futuro trabajador.Por lo tanto es deseable destacar tus capacidades y habilidades, y no lo que no sabes hacer o no conoces.

Intenta usar palabras que generen confianza en tus entrevistados. Como por ejemplo: soy organizado, práctico y paciente. Tengo confianza en mí, voluntad en aprender y trabajo de manera constante. También puedes subrayar tus habilidades sociales: soy bueno para trabajar en equipo, ayudo a los demás, y suelo ser servicial.

Además refuerza tus particularidades, es decir los puntos fuertes de tu perfil profesional: soy creativo, y bueno para investigar. La manera en qué hablamos de nosotros mismos es, en muchas ocasiones, cómo nos ven los demás. Fortalecer y enriquecer un lenguaje positivo sobre ti mismo te posiciona en un escalón superior.

Está bien reconocer las limitaciones frente a ciertas tareas, pero hay que ser enfático sobre lo que sí sabes. Por ejemplo:

“Aunque nunca he trabajado, soy consciente de la importancia de ser responsable. Haré mi mejor esfuerzo”

Si no cumples con un requisito solicitado, enfatiza tu deseo en aprender. Y recuerda evitar palabras negativas como ‘problema’, ‘dificultad’, ‘pero’ o ‘error’.

Haz el siguiente ejercicio:

1- Grabate en un audio y además escribe en un papel todos tus aspectos positivos. Tu objetivo es crear un lenguaje asertivo sobre ti mismo.

2- La segunda parte del ejercicio es comenzar a utilizar estas palabras en tu vida diaria. Tienes que decir de ti, lo que has escrito, eso te dará más confianza en vos mismo. Luego te será más fácil volcarlo al ámbito laboral.

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