Para quienes ejercen la redacción, el periodismo o la creación de contenidos, navegar entre el lenguaje de persona primero y el de identidad primero puede resultar confuso. A menudo, el miedo a ofender bloquea la comunicación, o peor aún, nos hace caer en micro-sesgos por un exceso de celo en la “corrección política” que termina resultando artificial o condescendiente.
La verdadera inclusión no consiste en memorizar una lista rígida de términos permitidos, sino en desarrollar una sensibilidad que permita adaptar el mensaje a la realidad de la población a la que nos dirigimos. La accesibilidad y el respeto deben caminar de la mano en cada párrafo, asegurando que el mensaje sea tan claro como digno.
Identificando los micro-sesgos en la comunicación profesional
Un micro-sesgo ocurre cuando utilizamos un lenguaje que, aunque parece respetuoso en la superficie, despoja de agencia y autonomía a la persona. El error más común en las oficinas de comunicación es asumir que el lenguaje de “persona primero” es la solución universal para evitar conflictos.
Sesgos comunes que debemos erradicar de nuestra redacción
- El sesgo de la condescendencia: Utilizar eufemismos como “personas con capacidades diferentes” o “angelitos”. Estos términos son rechazados por la gran mayoría de la comunidad con discapacidad porque infantilizan la realidad y suavizan una lucha política y social que requiere términos claros y contundentes.
- El sesgo de la patologización: Insistir en fórmulas como “sufre de” o “padece de”. Estos verbos sugieren que la vida de la persona es una tragedia constante. En su lugar, es preferible utilizar verbos neutros como “tiene”, “presenta” o simplemente “es”.
- El sesgo de la invisibilidad: Evitar mencionar la discapacidad cuando es relevante para la historia, por un falso sentido de pudor. La discapacidad debe nombrarse con naturalidad, no como un tabú.
Cómo decidir: una hoja de ruta
Si tienes la tarea de crear contenido y no sabes qué enfoque utilizar, sigue estas recomendaciones basadas en la ética, la escucha activa y la investigación de mercados:

1. La regla de oro: la autodenominación individual
Si estás escribiendo una entrevista o una semblanza sobre una persona específica, la solución es sencilla y poderosa: pregúntale directamente. “¿Cómo prefieres que me refiera a tu discapacidad?”. Respetar la elección individual es el acto más alto de inclusión y profesionalismo.
2. Conocer las tendencias de cada colectivo
Cuando escribas para una audiencia general, es vital conocer las preferencias predominantes de cada comunidad, ya que estas varían significativamente:
- Comunidad Sorda y Ciega: Existe una tradición histórica de orgullo. Suelen preferir “personas sordas” o “personas ciegas” (identidad primero), vinculándolo a su cultura y lengua propias.
- Comunidad Neurodivergente (Autismo, TDAH): Hay un movimiento global masivo hacia “personas autistas”.
- Discapacidad física o intelectual: En muchos países, las organizaciones de base todavía prefieren y defienden el lenguaje de persona primero (“personas con discapacidad motriz”, “personas con síndrome de Down”) para enfatizar los derechos ciudadanos por encima de la condición.
3. Mantener la accesibilidad y la claridad
Un artículo inclusivo debe ser, ante todo, fácil de entender. La complejidad gramatical es una barrera de acceso.
- Utiliza párrafos cortos y una estructura lógica (H1, H2, H3).
- Evita metáforas confusas o lenguaje demasiado técnico.
- Asegúrate de que los términos elegidos no oscurezcan el mensaje principal.
La comunicación consciente como estándar
La elección entre persona primero e identidad primero es un recordatorio de que el lenguaje tiene el poder de abrir puertas o cerrarlas. Como redactores y estrategas, nuestra responsabilidad es ser canales de respeto. La flexibilidad, la humildad para corregir nuestros propios sesgos y la capacidad de escucha son las herramientas más valiosas que podemos aportar. Al final, el lenguaje correcto no se trata de palabras perfectas, sino de asegurar que todas las personas se sientan verdaderamente vistas y valoradas en su diversidad.

