Ciego de nacimiento, Stevie Wonder desarrolló el oído de manera tal que le ha ayudado a crear nuevas tonalidades musicales y que se nutren de su propia experiencia de vida. Prácticamente todo lo que ha creado carga con un sello positivo sin importar si el tema es racial, social, espiritual o romántico.

Nació el 13 de mayo de 1950 mediante un parto prematuro. Debido a esta condición, fue puesto en la incubadora con tratamiento de oxígeno. Aparentemente, se produjo un error que llevó a un exceso de este gas, lo que exacerbó una condición llamada retinopatía que desembocó inevitablemente en ceguera. Además, sus padres murieron cuando el apenas era un niño. Así, fue adoptado y pasó a llamarse Steveland Morris.

Cuando su familia se mudó a la ciudad de Detroit, Stevie se sumó al coro de la iglesia. Allí pudo desatar su pasión por la música, convirtiéndose en un verdadero prodigio en el piano batería y harmónica, todo esto solo con nueve años.

En el año 1961, cuando se presentaba para un grupo de amigos, fue descubierto por Ronnie White, quien lo contactó con Berry Gordy. A partir de ese momento Stevie fue rebautizado como “Little Steve Wonder”. Tras varios años de éxitos y fracasos, la carrera de Stevie Wonder dio un giro radical en el año 1971. El artista puso a la venta “Where I’m Coming From” su primer disco producido completamente por él, en el que todas las canciones fueron compuestas por él mismo o con ayuda de su esposa y en el que aparecería el sintetizador dominando los arreglos. Este sería un punto de despegue que lo llevaría a un maratónico ascenso. Ya en el año 1989, Stevie Wonder pasó a formar parte del Salón de la Fama del Rock and Roll.

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