“La pintura ha llenado mi vida, he perdido tres hijos y otra serie de cosas que hubiesen podido llenar mi horrible vida. La pintura lo ha sustituido todo. Creo que no hay nada mejor que el trabajo.” 

Frida Kalho

Frida Kalho fue Magdalena Carmen Frida Kalho Calderón. Nació el 06 de julio de 1907 en Coyoacán, México.

Tuvo una enfermedad infantil y además, por un grave accidente que protagonizó en su juventud que la mantuvo postrada durante mucho tiempo,  se sometió a 32 operaciones a lo largo de su vida y podríamos decir que tuvo una vida poco común comparada con el resto de las personas.

En la infancia, la vida de Frida estuvo marcada desde muy temprana edad por el sufrimiento físico y las enfermedades que padeció. La primera enfermedad que tuvo fue poliomielitis en 1913.  A partir de ahí tuvo una seguidilla de lesiones diversas, accidentes y operaciones.  La evidente limitación motriz, así como las constantes operaciones quirúrgicas y tratamientos médicos hicieron que ella se desarrolle de una manera diferente y con frecuencia fue impedida de participar para jugar con los niños.

Frida comenzó a mostrar su gran personalidad y vivió la vida al sobreponerse a la poliomielitis. Luchó no solo por su vida, sino también, por la integración emocional al tener que convivir con las secuelas físicas que esta enfermedad le dejó.

El accidente que sufrió el 17 de septiembre de 1925, fue un grave accidente cuando el camión, en el que ella viajaba, fue arrollado por un tranvía. Su columna vertebral quedó fracturada en tres partes y le consecuencias severas en su cuerpo, que agravó más su salud.

Sus obras de arte giraron en torno a su vida y su propio sufrimiento. Pintó unas 200 obras, en su mayoría eran autorretratos. En ello emprendió una dinámica que continuaría el resto de su existencia: reflejar en sus cuadros los sucesos de la vida y los sentimientos que le producían.

Frida adquirió la habilidad de expresar su mundo interno, sus sentimientos, emociones y pensamientos más profundos a través de su pintura como si fuera una fiel fotografía. Ella decía – “Pinto autorretratos porque estoy gran parte de mi tiempo sola, porque soy la persona a quien mejor conozco-”

Frida sólo pintaba para ella y para su círculo íntimo. Le costó admitir que sus pinturas tenían un interés general. Sus obras de arte alcanzaron la fama mundial después de su muerte. También varios de los cuadros que  pintó, reflejaban la soledad que sintió en su infancia.

Más allá de las dificultades que atravesó en su vida, es que Frida vivió apasionadamente hasta el último día de su vida, reflejando así el optimismo, fortaleza y el coraje que la personificó a lo largo de toda su existencia. Murió el 13 de julio de 1954, en Coyoacán, México.

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