El desafío actual

Más de 2.500 millones de personas necesitan uno o más productos asistivos para estudiar, trabajar o participar plenamente en la sociedad. Sin embargo, la mayoría no tiene acceso a ellos por costos elevados, falta de políticas públicas y sistemas de salud limitados.

El Global Report on Assistive Technology (OMS, 2022) ofrece un mensaje claro: esta realidad puede cambiar si se aplican acciones coordinadas y sostenibles. El informe propone una hoja de ruta con recomendaciones específicas que los países pueden implementar para que los productos asistivos lleguen a quienes los necesitan.

Recomendación 1: Integrar la tecnología asistiva en todos los ámbitos

La tecnología asistiva no debe verse como un tema exclusivo del sistema de salud. El reporte señala que debe incorporarse en la educación, el empleo, el transporte y la vida comunitaria.
Por ejemplo, una silla de ruedas no solo es útil en un hospital; debe permitir el acceso a escuelas, espacios de trabajo, parques y edificios públicos. Integrar esta visión en todos los sectores es el primer paso para una verdadera inclusión.

Recomendación 2: Garantizar productos seguros, eficaces y asequibles

El informe advierte que muchos dispositivos en el mercado no cumplen con estándares de calidad, y otros tienen precios inaccesibles. Las políticas públicas pueden marcar la diferencia mediante:

  • Compras centralizadas que bajen costos.
  • Incentivos a la producción local para reducir importaciones.
  • Subsidios y programas gratuitos para quienes no pueden costearlos.

Un producto de calidad a un precio justo evita complicaciones, reduce gastos médicos y permite que las personas confíen en el dispositivo a largo plazo.

Recomendación 3: Fortalecer sistemas de provisión y mantenimiento

Entregar un producto asistivo no es suficiente. Se necesitan sistemas que garanticen:

  • Revisión y ajustes periódicos.
  • Capacitación al usuario sobre su uso.
  • Centros de mantenimiento con técnicos formados.

Sin este apoyo, muchos dispositivos terminan abandonados porque nadie sabe cómo repararlos o ajustarlos correctamente. Un sistema sólido asegura que la inversión se traduzca en un beneficio real.

Recomendación 4: Capacitar a profesionales

Médicos y médicas, fisioterapeutas, docentes, técnicos en informática y personal administrativo deben comprender el valor de la tecnología asistiva y saber cómo integrarla en su trabajo diario.
El reporte recalca que la falta de personal capacitado es una de las principales barreras. Formar especialistas no solo mejora la atención a los usuarios, también abre oportunidades laborales en un sector en crecimiento.

Recomendación 5: Involucrar a usuarios y familias

Quienes usan productos asistivos saben mejor que nadie lo que funciona y lo que no. La OMS recomienda incluir sus opiniones en el diseño de políticas y programas.
Esto implica crear espacios de diálogo, encuestas y consejos consultivos con personas con discapacidad y sus familias. Así se garantiza que los dispositivos y servicios respondan a necesidades reales y no a supuestos.

Políticas públicas: el marco que sostiene el cambio

Todas estas recomendaciones deben plasmarse en planes nacionales con metas claras, presupuestos asignados y mecanismos de evaluación. Sin este respaldo, los esfuerzos quedan en acciones aisladas que no generan un impacto sostenido.

El informe destaca la importancia de indicadores de seguimiento: saber cuántas personas reciben dispositivos, cuánto tardan en entregarse y si cuentan con mantenimiento adecuado permite ajustar estrategias y rendir cuentas a la sociedad.

Beneficios al implementar las recomendaciones

Adoptar estas medidas trae ventajas para todos:

  • Menor gasto público en salud: menos hospitalizaciones y tratamientos por complicaciones evitables.
  • Más empleo y productividad: las personas con discapacidad pueden trabajar, estudiar y contribuir a la economía.
  • Innovación en el mercado: más demanda impulsa el desarrollo de productos nuevos y más eficientes.
  • Mayor cohesión social: se reducen prejuicios y aumenta la participación de todas las personas en la vida comunitaria.

Un cambio cultural que acompaña la tecnología

El informe subraya que no se trata solo de dispositivos, sino de un cambio de mentalidad. La sociedad debe dejar de ver la discapacidad como una limitación y empezar a verla como parte de la diversidad humana. Campañas de sensibilización, formación comunitaria y liderazgo visible de personas con discapacidad son piezas clave de este proceso.

Una tarea compartida

Las empresas pueden innovar desarrollando productos más accesibles, contratar talento diverso y ofrecer programas de capacitación. Las organizaciones sociales pueden monitorear el cumplimiento de políticas y dar voz a las personas usuarias. Y la ciudadanía puede exigir a los gobiernos que prioricen estos temas, además de apoyar iniciativas locales.

El Global Report on Assistive Technology ofrece algo más que datos: brinda una hoja de ruta concreta para transformar realidades. Si se aplican sus recomendaciones, millones de personas podrán acceder a productos que les permitan vivir con independencia y participar plenamente en la sociedad.

Fuente: OMS – Global Report on Assistive Technology

¿Has visto programas en tu país que sigan estas recomendaciones? ¿Qué acción consideras más urgente para mejorar el acceso a la tecnología asistiva?
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