Aprender a elegir al candidato correcto es uno de los grandes desafíos que existen, ya que hay que considerar todos los aspectos del cargo.

La clave en este proceso está en evaluar las aptitudes más que las limitaciones. En cuanto a la discapacidad, sientete libre de hacer todas las preguntas que necesites para despejar toda duda sobre si la persona puede responder a las habilidades requeridas para el puesto. Por ejemplo, si tienes dudas sobre cómo la persona haría para desarrollar cierta actividad, simplemente pregúntaselo usando un ejemplo específico.

Evaluados los aspectos formativos, técnicos y psicológicos, las características en las que se deberá basar la admisión son: potencial de autosuperación, entusiasmo, actitud proactiva; la certeza de que, con los apoyos necesarios, el postulante con discapacidad podrá responder a las exigencias laborales al mismo nivel que cualquier otro empleado.

Un individuo con discapacidad desarrolla varias habilidades que compensan su discapacidad que sumados a los recursos tecnológicos provocan una diversidad de “maneras de hacer las cosas” que conviene tener una actitud abierta, escuchar, observar y preguntar, sin prejuzgar qué tarea podría o no efectivamente realizar.

Tienes que tener en cuenta que la empresa debe de brindar todos los apoyos necesarios, pero el nivel de exigencia debe ser el mismo para todos los empleados.

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