DISCAPACIDAD Y EMPLEO

-Si la persona tiene una discapacidad auditiva: Preste atención y pregúntele qué modalidad o forma de comunicación necesita: Hable mirándola a la cara (es muy probable que sepa leer los labios), evite colocarse a contraluz, pues su cara debe estar iluminada para que pueda verle los labios, háblale pausadamente en forma clara y natural (evite exagerar el movimiento de los labios o silabear), no se lleve las manos a la boca (evite masticar o fumar mientras se dirige a ella)

Si el mensaje es breve y hay que comunicarle cifras, direcciones o nombres propios, pregúntele si los prefiere por escrito. Recuerde también que para esas personas es muy difícil seguir e incluso participar de una conversación en un grupo numeroso, ya que no es posible mirar el movimiento de los labios de todos al mismo tiempo.

Si quiere colaborar con ella, colóquese de frente y repite lo que los demás dicen labializando el mensaje. Comuníqueles, a su vez, a las demás personas la necesidad de pausar o ralentizar las intervenciones para facilitar una mejor reformulación y transmisión del mensaje.

– Si la persona tiene discapacidad visual: identifíquese ante la persona, si se le está orientando, no se le ofrezca información visual, hable normalmente sin levantar la voz, pregúntele siempre de qué manera puede ayudarlo, hable directamente con la persona sin recurrir a terceros.

– Si la persona tiene discapacidad intelectual: Utilice un lenguaje claro y sencillo, divida la frase en partes, si contiene una idea compleja, para facilitar la comprensión, no hable de forma infantil (a no ser que se trate de un niño pequeño), tenga paciencia y respete los tiempos del otro.

– Si la persona tiene discapacidad motora: Ejemplo: se encuentra en silla de ruedas: Al hablar ubíquese a la misma altura de la persona (puede ser sentándose en una silla o quedándose de pie y guardando cierta distancia con el fin de que la persona no tenga que forzar su cuello para mantener el contacto visual)

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